Aceptación o resignación?


Aceptación o resignación?

Muchos iniciamos un régimen de ejercicio con la idea de cambiar nuestro cuerpo, quitar aquellas cosas que nos desagradan, que son feas para nosotros, pero la realidad es que el ejercicio físico es limitado, y aún cuando puede ayudarnos a cambiar la forma en gran manera, NO siempre puede recoger la piel, menos puede quitar estrías, levantar los senos, o disminuir el tamaño de las caderas y el ancho de los huesos, el ejercicio físico simplemente NO siempre puede quitar aquello que nos desagrada. Qué hacemos con aquello que es imposible cambiar? Abrazarlo! Muy diferente a la aceptación es la resignación, la resignación dice: yo nací así, todos en mi familia tienen mal carácter, o son gordos, o tienen mala genética, o son perezosos, o son pobres, por eso soy así, “y así moriré”.

La resignación no intenta, no se esfuerza, es mediocre, ella simplemente es una buena excusa para rehusarse a mejorar, y al más mínimo intento tira la toalla y vuelve a la comodidad, a la excusa!La aceptación en cambio lucha! Abraza aquello que nos hace diferentes, y busca la forma de llevarlo a otro nivel, la aceptación ama no menosprecia, la aceptación dice mi cuerpo es valioso, debo cuidarlo, se que soy diferente, no hay nadie igual a mi, y NO necesito ser igual a nadie! La aceptación busca mejorar, NO se resigna a la genética, ni a la pereza, o la comodidad, o la pobreza.La aceptación aprovecha! Saca ventaja de las diferencias, las luce! La aceptación te lleva a crecer, a disfrutar lo que haces, te quita el peso de los hombros, las cargas, y te da motivación, ella siempre te empujara a MEJORAR.

Hoy tienes la oportunidad de elegir, entre seguir viviendo resignado o aprender a vivir siendo aceptado.
El amor del Padre te acepta, te abraza, y te dice: no hay nada que puedas esconder de mi, lo he visto todo aún lo “feo” que ocultas, y con todo eso te amo. Pero NO te resignes! Quiero más de ti! Y si me aceptas haré cosas grandes con tus “debilidades”.

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
2 Corintios 12:9

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