El círculo del éxito…pagas el precio?


El círculo del éxito…
La vida deportiva como la espiritual, para que produzca los resultados que anhelamos requiere pagar un precio.
Esto implica cambios y decisiones que una gran mayoría de personas NO están dispuestas a hacer, de ahí que sus realidades físicas, de salud, matrimoniales, y espirituales quizás nunca tengan el resultado que esperan.

El Círculo
1-Sacrificio:
 con el aprendemos a someternos al dolor, pero no un dolor de “masoquismo” sino el dolor que desarrollamos al pasar por la prueba, el que forma nuestro carácter y nos fortalece, el que hace que nuestros músculos y resistencia espiritual-física crezca y se hipertrofie!
Este sacrificio implica: 1-aceptación (mi realidad) 2-decisiones (que voy hacer con mi realidad) y 3-esfuerzo (haré lo necesario para cambiar mi realidad).
Enfrentas tu realidad, tomas una decisión de que harás con ella y lo ejecutas, todo esto sin quitarte de encima el dolor físico y emocional que puedas experimentar en los diferentes procesos de la vida.
El sacrificio dice: Haz lo que tienes que hacer NO importa lo que sientas!

2-Disciplina:
 con ella desarrollamos dominio propio, es la capacidad de ponernos límites en aspectos que representan debilidades, como la pereza, la glotonería, la falta de constancia, disciplina, enojo, etc.
El dominio propio te dice: podrías comerte la barra de chocolate entera: PERO, NO necesitas comértela ENTERA, un cuadrito es suficiente, o podrías beberte la botella de vino o gaseosa, pero una copa será suficiente.
-Podrías quedarte en la cama durmiendo pero…tienes que levantarte y ejercitarte! Necesitas poner una alarma para despertarte más temprano… y orar!
El dominio propio es como el semáforo que nos dice: deténgase, siga! Y si, podrías brincártelo…pero chocaras! Si tu dominio propio no está bien desarrollado es probable que tengas muchos accidentes!

3-Introspección: revisión general y profunda
Esta es la pausa que cada cierto tiempo debemos hacer para llevar nuestro (cuerpo-espíritu) al taller.
Con ella aprendemos a vernos en el espejo de la honestidad, a revisar lo profundo del motor y escuchar esas “crueles” verdades que nadie quiere escuchar!
La introspección es MUY valiosa pero muy negada también, la gente prefiere mirar hacia afuera que hacia adentro, no nos gusta porque nos dice: hiciste trampa, te estas matando con tu forma de comer, NO estás dispuesto, no te estás esforzando, chismeaste! Fuiste egoísta!
Realidad: cristianos o no, la mayoría preferimos callar esa voz, es fea?! Ella nos confronta con una realidad: somos seres en proceso, NO productos terminados! Y todavía nos falta mucho!
Sin nunca dedicas tiempo a escuchar la voz del Espíritu Santo estas perdido, seguirás flotando por la vida sin dirección.
La corrección: luego de la introspección viene la corrección, el Espíritu de Dios nos habla con amor y nos corrige, pero el siguiente paso de la corrección nos toca a NOSOTROS, el nos dice: te toca decidir y aplicar!

4-Decidir: es hacer!
Que hay que hacer?
1-Sacrificios, 2-a través del ejercicio del dominio propio, y en la práctica tienes que 3-evaluarte, revisar para luego corregir, 4-volver a tomar decisiones y hacer lo que tienes hacer!
Y así se repite el círculo, hazlo aunque duela! No te guste! Sea doloroso! Te cueste!
Hazlo hasta que alcances la meta.
El fin?
Noooo! Vamos de nuevo!

Una vida de ejercicio (y espiritual) que busca verdaderos resultados exitosos y ser transformada implica: sacrificio, disciplina, evaluarte para tomar nuevas decisiones y hacer! Si quieres brincarte alguno de estos pasos, vas a fracasar, te vas a estancar, y si no te corriges, ese fracaso NO tendrá frutos! No habrás aprendido nada del dolor!…y si dices no importa, que pierdo? la salud? tener sobrepeso? De algo hay que morirse! Es cierto, pero y tu vida espiritual? Es mucho más lo que con ella perderás, es vida eterna, muerte eterna.

Deuteronomio 30:19
En este día pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ustedes, de que les he dado a elegir entre la vida y la muerte, y entre la bendición y la maldición. Escojan, pues, la vida, para que vivan ustedes y sus descendientes;
Amo la bendición que El nos da de poder decidir!

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