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Embrace your Body

Hoy quiero compartirles un poco más de Rebeca, la persona que realmente soy, y de la cual sólo ven unas cuantos videos y fotos.

Yo fuí mamá bastante joven a los 20 años, y era muy delgada antes de ser mamá, para las que han sido mamás entienden, que después de un parto el cuerpo cambia radicalmente, ahora hay estrías, piel que cuelga, la ropa no te queda bien, y si fuíste muy flaca antes, ahora ya no tienes forma.

Por lo tanto decidí ingresar al gym, para tratar de cambiar las cosas de mi cuerpo que no me gustaban, manejaba muchos complejos, había muchas cosas que me avergonzaban de mi cuerpo y el ejercicio era un intento por cambiarlas.

En menos de un año descubrí allí mi pasión y mi profesión, pero también descubrí que algunas cosas en mi cuerpo nunca iban a cambiar, la estructura de mis huesos, la forma de mis músculos, de mis caderas, de mis costillas eran aspectos que nunca podría cambiar por más que entrenara.

Así que decidí trabajar en aquellos aspectos que si podía cambiar, como el volumen muscular, bajar la grasa, desarrollar los músculos que me gustaban, pero siempre hacía falta algo, por más fuerte que entrenara.

Ahora la fijación había cambiado, buscaba tener el porcentaje de grasa al mínimo, aumentar la medida de las piernas, glúteos, marcar más el abdomen, etc, etc, etc y nunca era suficiente.

Hasta que hace unos cuantos años conocí mi identidad en Dios, y entendí quien era yo, y que el me había hecho perfecta en El, y eso es suficiente.
Ya el ejercicio no se trata de entrenar buscando determinada obsesión, ahora es disfrutar, disfrutar el ejercicio, poder saltar, brincar, y si de paso mi cuerpo cambia genial, pero ya nunca más fue ese mi objetivo.

Nunca he disfrutado tanto el ejercicio como ahora, nunca mi condición física estuvo mejor que ahora, nunca me gusto más mi cuerpo que ahora, y nunca mi cuerpo ha cambiado tanto como ahora.

Las manchas siguen estando ahí, las estrías, las arrugas, todo lo que nunca podré cambiar sigue estando ahí, mi cuerpo No es perfecto, pero Dios me hizo perfecta, aceptada y tengo su ADN y lo acepto así.
Amo el ejercicio, me encanta hacerlo, compartirlo, y tengo muy claro ahora, que no se trata de como me vea por afuera, se trata de que lo feo dentro de mí cambió.

Y aclaro que no se trata de conformarte y decir: “peso 250 libras me acepto y moriré así”, se trata de amar tu cuerpo, conocerlo, aceptarlo, y decidir estar mejor.

Procura ser una mejor version de tí mismo, no busques ser como nadie, deja tus complejos, ama lo que eres, y si tienes que cambiar algo, comienza por cambiar lo que esta dentro de tí, eso es lo que marca la diferencia.

Al final el ejercicio físico puede cambiar algo en tu cuerpo, pero conocer tu ADN cambiará tu mundo, no solo tu cuerpo.